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Inmigrantes digitales vs. nativos digitales

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La migración digital, un concepto bastante ambicioso

Un libro anda circulando hace unos años pero no logró hacer mayormente mella en la acuñación de categorías claves, quizás como parte de sus propias limitaciones. Se trata de La migración digital, escrito por el chileno Lorenzo Vilches y publicado en la colección Estudios de Televisión de Gedisa (y utilizado varios programas atrás en nuestra cátedra de Procesamiento de Datos).

En ese ensayo de fines del 2001 Vilches reflexionaba sobre los cambios sociales que están experimentando los usuarios en el campo de la televisión debido a un proceso de migración digital, que supone el desplazamiento hacia un mundo altamente tecnificado, una nueva economía creada por las tecnologías del conocimiento, donde el cambio es la información y esta es la nueva identidad. En este contexto, Vilches destacaba que en la migración digital el mundo no se divide entre ricos y pobres, sino entre los que están informados y aquellos que han quedado fuera de estas tecnologías.

Para Vilches la aparición de las nuevas tecnologías, junto con la internacionalización de los mercados, ha provocado una serie de migraciones que afectan a distintos ámbitos: al imaginario tecnológico, ya que la convergencia aflora nuevos y antiguos mitos en las narraciones y contenidos de los medios; al lenguaje y al mercado cultural, donde se promueve el debate sobre la cultura de los nuevos medios y su dependencia de las exigencias comerciales; a las nuevas formas narrativas; a las conductas de los usuarios, que gracias a la interactividad se convierten en manipuladores de contenidos; y, por último, a la forma de conocer, archivar y encontrar las imágenes que produce la sociedad.

Para Lorenzo Vilches, la migración digital supone también un desarrollo de las tecnologías del conocimiento, entre las que destaca las tecnologías de la imagen, esenciales para la formación de la percepción y la comprensión de la realidad (hacia allí vamos con el descubrimiento del interesante Lectura de imágenes. Los niños interpretan textos visuales de Evelyn Arizpe y Morag Styles, FCE 2005).

Con lo interesante que fue la propuesta de Vilches en el sentido de que en el futuro próximo habrá que pagarles a los espectadores para que se comporten como televidentes, y la discontinuidad que encuentra entre TV e internet (como anticipábamos en 1998 en nuestro Post-Televisión) hay hechos básicos que se le pasaron por alto a Vilches y que tienen consecuencias educacionales mayúsculas, que fueron enmascaradas por el uso de la metáfora de la migración digital... reduciéndola a problemas de la convergencia de tecnologías, cuando en realidad de lo que estamos hablando es de una discontinuidad epistemológica esencial.

Nativos digitales/Inmigrantes digitales

Porque la migración digital tiene como protagonistas a dos tipos totalmente diferentes de sujetos. Cuando se trata de industrias y formatos quienes están a cargo no son los productores ni los consumidores actuales ni mucho menos los que predominarán dentro de dos décadas. Se trata de gente entre 35 y 55 años que no es nativa digital: ellos (nosotros) son (somos) los inmigrantes digitales.

Por el contrario, los consumidores y próximos productores de casi todo lo existe (y existirá) son los nativos digitales, y entre ambas macrogeneraciones las distancias son infinitas, y la posibilidad de comunicación y de coordinación conductual se vuelve terriblemente difícil, sino imposible, a menos que existan mediadores tecnológicos intergeneracionales (carrera que hemos emprendido hace muchos años y que habría que codificar e institucionalizar un tanto más).

Si en vez de cacarear tanto sobre la brecha analógico/digital empezáramos a entender un poquito más en qué consiste esta brecha alfabetogeneracional la cuestión se pondría mucho más interesante, pero también se volvería mucho más compleja.

Porque a la luz de la aparición de generaciones con capacidades, intereses, manejo de la tecnología y valoración de la formación y de la información totalmente ortogonales respecto de las preexistentes, los cantos de cisne de la bloomaniana (el desesperado intento de los Harold Bloom, los Giovanni Sartori, los Karl Popper y los frankfurtianos de toda estofa, de mantener viva la antorcha de la alta cultura so pena de abandonar ese sacrosanto espacio regalándoselo a la barbarie digital -ex cultura popular tecnologizada) cualquier diagnóstico y cualquier pronóstico deben ser deconstruidos y vueltos a diseñar.

En particular los diagnósticos de decadencia cultural educativa y de pérdida de los valores humanistas a cargo de una tecnología fría, inclemente y fundamentalmente mercantilista (como sobreabundan en los diagnósticos de Alan Bloom y su seminal y ultraconservadora The Closing of the American Mind (1987).

¿No habrá que rever el concepto mismo de rendimiento y evaluación educativa? ¿No habrá que reevaluar nuestro diagnóstico facilista acerca de la decadencia (educativa) de Occidente? ¿No habrá que repensar si las prueba PISA y todas esas parafernalias de la ortodoxia (incluyendo la acreditación universitaria) no están cometiendo errores semejantes a los que cometió Piaget tratando de aplicar los baremos suizos a los chicos africanos? ¿Qué se está midiendo exactamente? Pero sobre todo ¿qué es lo que no se está midiendo?

No vemos que no vemos

Si Heinz von Foerster tiene razón cuando insiste en que el pecado de toda epistemología es que no vemos que no vemos, en el caso escolar la cosa se agrava infinitamente, y el principal responsable es el no ver que los estudiantes de hoy (los milenaristas) han cambiados de forma radical, y no son los sujetos para los cuales el sistema educativo fue diseñado durante siglos y que querría tenerlos como población nativa.

Cuando se reduce el cambio generacional y cultural a los adornos (lenguaje, ropa, piercing, estilos de coquetería) se está poniendo el carro delante del caballo. Porque la discontinuidad que hay entre estos chicos y nosotros no es ni incremental, ni accesoria o siquiera histórica y tendencial. Se trata, en la jerga astronómica, de una singularidad, una compuerta evolutiva, un antes y después tan radical que es difícil conceptualizarlo y mucho menos generar los instrumentos educativos capaces de operacionalizarlo.

En este caso la singularidad es precisamente la digitalización de la cultura (especialmente juvenil) en las dos últimas dos décadas y más particularmente en los últimos 5 años en los países periféricos Los chicos que hoy tienen entre 5 y 15 años son la primera generación mundial que ha crecido inmersa en estas nuevas tecnologías. Han pasado toda su vida rodeados de computadoras, videogames y el resto de los gadgets digitales

En promedio de graduados universitarios (especialmente en los EE.UU., pero crecientemente en todos los rincones del planeta) han pasado cerca de 5.000 horas de su vida leyendo, pero cerca de 10.000 horas jugando a videojuegos (y cerca de 20.000 horas viendo TV).

La sociología y la psicología cognitiva no necesariamente dicen lo mismo

Lo cierto es que con las diferencias de acceso sociales del caso (aun en los EE.UU. las diferencias entre el acceso a computadoras y videojuegos difiere enormemente entre blancos, hispanos y negros ) los videojuegos, el e-mail, internet, los teléfonos celulares y la mensajería instantánea se han convertido en parte integral de nuestras vidas y en el oxígeno tecnocultural que respiran los chicos del tercer milenio. Obviamente, en la periferia las diferencias de acceso son todavía más duales y brutales.

Esta constatación sociológica es trivial. Lo que realmente interesa es saber hasta qué punto las funciones intelectuales, las habilidades cognitivas y las capacidades para volver inteligible el presente complej, difieren o no en la generación digital respecto de sus padres o abuelos. Aquí la diferencia mayor no es tanto en términos de cambios físicos del cerebro (aunque a lo mejor los hay) sino en claros usos diferenciados de funcionalidades cerebrales respondiendo a entornos ubicuos densos en información, que debe ser procesada en paralelo, y en la capacidad de toma de decisiones simultáneas disparadas por el uso de los videojuegos, por ejemplo.

Ha habido muchos nombres que tratan de encapsular lo distintivo de esta generación de estudiantes. Se los han denominado generación N (iNternet) o D (digital) pero para nuestro gusto el epíteto que mejor da cuenta de ellos es el de Nativos Digitales.

Nuestros estudiantes actuales, ya sea que tengan 6 años o 22, son hablantes nativos del lenguaje de las computadoras, los videojuegos e internet. Y nosotros, por más tecnofílicos que seamos (o pretendamos serlo) nunca sobrepasaremos la categoría de inmigrantes digitales o hablantes más o menos competentes de esa segunda lengua.

Que para nosotros lo digital sea una segunda lengua se nota en que todo lo que hacemos. Es un acento que matiza todas nuestras actividades y que se refleja fundamentalmente en nuestra vida académica y profesional. Vamos a internet cuando no encontramos un libro que previamente dé cuenta del problema. Antes de usar un aparato leemos el manual. Antes de ejecutar un programa necesitamos saber qué tecla tocar, etc., etc. Justo a la inversa en todos los casos de los nativos digitales que hacen primero y se preguntan después. Neurológicamente este segundo lenguaje ocupa áreas del cerebro distintas de las que se movilizan con el aprendizaje de la lengua materna. Y no estamos solamente jugando con metáforas.

Cuando tener acento no es algo de lo que vanagloriarse

El acento de segundones se nota en mil y un actos que parecen intranscendentes pero que delatan nuestro origen analógico. Imprimir un mail, editar un documento sobre papel, llamar a compañeros de oficina para que vean en nuestra computadora una URL en vez de directamente enviárselos a ellos, y lo más tragicómico de todo, llamar a alguien por teléfono para confirmar si recibió nuestro mail.

Aunque esto suena a chiste no lo es. Deberíamos más bien adscribirlo en todo caso al área del humor negro, porque reducido a nuestro entorno en la Argentina, donde hay 820.000 maestros, nos encontramos con la paradojal situación de que los instructores que son mayoritariamente inmigrantes digitales, que hablan un idioma en vías de extinción cual es el de la era predigital, están tratando de enseñarle a una población que habla un lenguaje totalmente distinto e incomprensible para los docentes inmigrantes.

Aunque rara vez se lo lee de este modo, gran parte de la resistencia infantil y juvenil a la enseñanza hoy hegemónica en las escuelas proviene del rechazo de los nativos a quienes quieren enseñarles su propio lenguaje siendo que hablan el idioma de marras como resultado de haberlo aprendido como segunda lengua. Un absurdo destinado al fracaso desde el vamos. ¿Se entiende mejor entonces el lugar arrasado de la escuela en esta ecuación?

Los nativos digitales aman la velocidad cuando de lidiar con la información se trata. Les encanta hacer varias cosas al mismo tiempo, y todos ellos son multitasking y en muchos casos multimedia. Prefieren el universo gráfico al textual. Eligen el acceso aleatorio e hipertextual en vez del lineal. Funcionan mejor cuando operan en red y lo que más aprecian es la gratificación constante y las recompensas permanentes (que en muchos casos pueden ser desafíos todavía más grandes que los recién resueltos). Pero sobre todo prefieren los juegos al trabajo serio y envarado.

Los inmigrantes digitales no admiran la TV, no valoran la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo propia de los milenaristas, detestan los videojuegos (por difíciles, no por estúpidos), tienen problemas de todo tipo para fundirse en interfaz con la computadora o para sacarle el jugo a sus múltiples funcionalidades sin pedirle antes permiso a un dedo para usar el otro.

Protestas que no se acallarán

Sin que los docentes las escuchen, las protestas de los chicos son cada vez más explícitas y concretas. Muchos insisten en que tienen que bajar no uno sino varios cambios cuando están dentro de la clase. No es que los nativos digitales no prestan atención, directamente no se interesan por ese entorno que les adviene como un túnel del tiempo... para peor.

La disyunción es clara: o los inmigrantes digitales aprenden a enseñar distinto, o los nativos digitales deberán retrotraer sus capacidades cognitivas e intelectuales a la que predominaba dos décadas o más atrás.

Difícilmente haya mucho para elegir por cuanto es casi imposible que los nativos quieran abandonar su lengua materna de incorporación de experiencias; y es bastante improbable que pudieran hacerlo, aunque quisieran. Por lo tanto, la formación docente debe encargarse de dos tareas ciclópeas. No sólo y no tanto actualizar a los docentes en los contenidos de hoy, las competencias que hacen falta para vivir en este mundo hiperacelerado y complejo, sino sobre todo adquirir el abc de la comunicación y la transacción digitales, que en muchos sentidos es un default de sus alumnos.

Porque lo que esta aquí en juego no es para nada reformatear viejos hábitos de pensamiento y contenidos preestructurados aligerándolos o no en el lenguaje de las imágenes y la fluidez multimedial, sino algo mucho más complejo y sutil. A saber: reconocer que forma y contenido están inextricablemente unidos (como la dualidad significante/significado) y que si bien el buen sentido y las habilidades lógicas no están en cuestión, lo que sí lo está es que estas no pueden plantearse en contraposición (y exclusión) de la aceleración, el paralelismo, la aleatoriedad y la atribución diversificada del sentido, especialmente en la dirección bottom-up, en vez de la tradicional, jerárquica, taxonómica y consagrada del top-down.

Átomos de conocimiento ensamblados en tramas de sentido

No queremos dividir maniqueamente el problema en una cuestión de formatos y una cuestión de contenidos. Uno, porque el formato es destino; dos, porque en términos de contenidos todo debe ser replanteado. En esta nueva mediamoforsis en curso debemos poder ser capaces al mismo tiempo de customizar todo lo que un chico de cualquier edad debe saber en términos de átomos de conocimiento, pero al mismo tiempo construir tramas de sentido que no fragmenten la comprensión. Y de vuelta, no hay que tener que optar entre una y otra alternativa.

Dado que vivimos del otro lado de la singularidad digital, el contenido se divide en dos, el tradicional (el canon en sus mil variantes, que actualmente se condensan en los NAP, Núcleos de Aprendizajes Prioritarios) y al que podemos denominar sistemas hereditarios o de legado (legacy), y el contenido prospectivo, futurizador, futurable o como deseemos llamarle.

En el legacy entran todas las variantes de la lectura, la escritura, la aritmética, el pensamiento lógico, la comprensión y los escritos del pasado, es decir el currículum convencional. Es tradicional y desparejo. Mucho seguirá siendo necesario (pensamiento lógico), pero muchas otras partes, como la Geometría euclidiana se irán desvaneciendo como ha sucedido con el latín y el griego como contenidos masivos (claro que siempre será bueno que haya latinistas y helenistas) para escarnio de Gregory Bateson que no entendía cómo sus chicos post-Berkeley insistían en no disciplinar su lógica descartando de plano las conjugaciones y declinaciones del latín.

El contenido del futuro remite en cambio a las tecnologías digitales en todas sus dimensiones, pero fundamentalmente en su dimensión lingüística, de conversaciones en las que se inventan nuevos mundos de innovación (como nos enseñó hace dos décadas Fernando Flores, poseedor de un reciente e interesante weblog).

El futuro es en gran medida software, hardware, robótica, nanotecnología, genómica, nuevos materiales, etc., pero (al formar parte de la Tercera Cultura -investigar al respecto las propuestas siempre enriquecedoras de Edge) incluye asimismo una ética, una política, una sociología, y un polialfabetismo que le es propio (tal como viene investigando con ahínco y fruición Scott Lash en Economía de signos y espacio y en Crítica de la información

Cognición y subjetividad mediáticas

Estos son los contenidos que fascinan y seducen a los chicos y adolescentes de hoy. No se trata solamente de temas o de cuestiones, sino de la forma de abordarlas, y sobre todo de tejerlas con una subjetividad que se está bordando de una manera muy diferente a la nuestra.

Sherry Turkle fue la primera en insistir en estas cuestiones al inventar la antropología de las prácticas computacionales a principios de los 80 en El segundo yo. Las computadoras y el espíritu humano. Volvió al ruedo y desplegó una agenda que recién vemos hoy masificarse en La vida en la pantalla, que recogía testimonios logrados hasta mediados de 1995, pero en el ínterin han pasado 10 años y lo que entonces eran intuiciones ahora son realidades hechas y torcidas (para los inmigrantes digitales, y más que derechas para los nativos digitales).

Nada del currículum tradicional puede vehiculizarse como otrora. Y por si eso fuera poco hay que diseñar TODO el nuevo.
El desafío es doble: hay que aprender cosas nuevas, y tenemos que enseñar las cosas viejas de un modo nuevo, y siendo ambas tremendamente difíciles quizás lo más duro es enseñar lo viejo con ojos nuevos.

Un ejemplo excepcional en este sentido ha sido el diseño por parte de la compañía de Mark Prensky del juego The Monkey Wrench Conspiracy, creado como “first person shooter” al estilo de los juegos de salón y de PC, como Doom and Quake. La génesis del juego es más que fascinante, por cuanto fue la respuesta a un pedido de docentes que habían diseñado un nuevo software de computer-aided design (CAD) pensado para ingenieros mecánicos.

El software era infinitamente mejor que el disponible corrientemente, pero la curva de aprendizaje era correlativamente mucho más alta, debido a los centenares de nuevos botones, opciones y posibilidades que abría.

Dado que el público para estos productos es principalmente de ingenieros hombres de 20 a 30 años, nada mejor que convertir el aprendizaje en un videojuego. El jugador deviene así un agente secreto intergaláctico que tiene que salvar a una estación espacial de un ataque proveniente del malvado Dr. Monkey Wrench.

La única forma de derrotarlo es usando un software CAD que el aprendiz debe utilizar para construir herramientas, arreglar armas y derrotar a las bombas trampa. El juego dura una hora, además de 30 tareas que pueden llevar de 15 minutos a varias horas, dependiendo del nivel de dificultad.

The Monkey Wrench Conspiracy

El éxito del juego/enseñanza The Monkey Wrench Conspiracy se tradujo en la venta de mas de 1 millón de copias. Pero lo curioso fue que si bien los aprendices lo utilizaron con gusto y lo recomendaron vivamente de boca en ,boca, para los docentes -acostumbrados a dar clases secuenciales partiendo de la lección 1 hasta llegar a la 10, desde el teórico 1 al 14, como debemos hacer en Datos- inventarlo fue un auténtico parto.

Por ello la gran transformación fue convencer a los docentes de poner en el juego principios de aprendizaje totalmente distintos de los tradicionales. Así, en vez de las selecciones progresivas tuvieron que crear una serie de tareas a evaluar en la cuales las habilidades de aprender debían estar incrustadas.

Los profesores habían hecho películas de 5 a 10 minutos para ilustrar conceptos claves: los diseñadores los obligaron a reducirlas a 30 segundos. Los profesores querían que los aprendices hicieran todas las tareas en un orden prefijado: los diseñadores les exigieron que las dejaran realizarse aleatoriamente. Los profesores querían que todo se hiciera de un modo académico lento y reflexivo. Los diseñadores querían velocidad y urgencia (para lo cual contrataron a un guionista de Hollywood).

Los docentes querían instrucciones escritas, los diseñadores querían películas computarizadas. Los docentes querían acudir al lenguaje pedagógico tradicional de objetivos de aprendizaje, competencias y promesas (en este ejercicio aprenderán...), el objetivo de los diseñadores fue eliminar cualquier lenguaje que tuviera el más mínimo resabio de educación.

Al final The Monkey Wrench Conspiracy -vean el demo del juego- fue un éxito mayúsculo, pero el tiempo de su desarrollo duplicó lo previsto debido a estos factores de conversión (necesidad de adaptarse a los estilos de aprendizaje de los alumnos).

No caigamos en facilismos baratos. La mayoría de los ejercicios de edutainment (y de e-learning) que hemos visto en estos últimos años han sido soberanos fracasos porque combinaron lo peor de la educación con lo peor del entretenimiento (de ello tratan los capítulos 6 “Computadoras y educación”, y 7 “El diseño empático en el e-learning”, de nuestro último libro Internet. Imprenta del siglo XXI), pero contraejemplos como este -y los más de 200 juegos divididos en las siguientes categorías: Educación + Aprendizaje; Políticas Públicas; Políticos y Sociales; Salud y Bienestar; Negocios; Militares; Advergames; Comerciales (COTS) en la página de Social Impact Games Entertainment Games with non-entertainment goals, así lo atestiguan.

En todos los territorios el uso de las nuevas herramientas permite y facilita el aprendizaje de cualquier tópico. ¿Cómo es posible que un chico que se acuerda de 100 nombres distintos de la colección de Pokémon no recuerde más que el nombre de un río o dos y durante un día o dos cuando se los enseñan bajo la vieja usanza?

La objeción más común es obviamente que NO TODO se puede enseñar de este modo. ¿Cómo podría hacérselo con Cervantes y Shakespeare, con la filosofía clásica y el Holocausto? Aquí no estamos diciendo que jugar con estos simuladores suple el placer, la emoción y la intencionalidad de los procesos de lectura sobre papel. Sólo estamos diciendo que no hay ningún tópico del mundo que no pueda ser emulado bajo estos nuevos formatos como camino a (o como mejor destino que ningún destino) en los procesos de aprendizaje.

Los videojuegos, el uso de internet y la computación en red implican nuevos lenguajes. Más allá de lo que decidamos acerca de la intraducibilidad de los lenguajes (y lo que pensemos de la terrible frase racista de Heidegger según la cual sólo los griegos y los alemanes pueden pensar y hacer filosofía), lo cierto es que caemos en el mismo error cuando suponemos que el único lenguaje de la enseñanza es el que monopolizamos por milenios los inmigrantes digitales.

Ha llegado la hora de hablar con fluidez la de los nativos digitales sabiendo (nos duela o no, nos enorgullezcamos o no, lo disfrutemos o no) que en 20 o 30 años más quienes les enseñen a nuestros nietos y bisnietos serán nativos digitales, y allí otra cosa será el cantar.

Para seguir leyendo

En educ.ar:

Ver la segunda parte de esta nota que refiere al periodismo participativo

Entrevistas de Educación y Tic de educ.ar:
El concepto de interactividad es el gran aporte de la narrativa de los videojuegos a la cultura de fines del siglo XX. Entrevista Pablo Berruezo.
Julio Moreno: ”Los niños actuales: una alianza con los medios informáticos”
Juan Carlos Volnovich: ”El futuro depende, ante todo, de cómo circule la infancia por el imaginario social”
Nora Aznar: ”Videojuegos, webquest: formas de integrar las TIC y el aprendizaje colaborativo en la escuela”
Jaime Alejandro Rodríguez Ruiz: "El relato digital como nuevo género narrativo"

Artículos en el Espacio de innovación docente:
Ser docentes hoy: Familias desconcertadas. Los videojuegos y la realidad
Informática: La clase de Informática y los “jueguitos”

Artículos en Educación y TIC:
La ludologia y el pensar no sobre sino con los videojuegos
La ONU lanzó un videojuego educativo
Tan lejos tan cerca, de las escuelas
Ars magna: Borges y las tecnologías digitales
Los videojuegos enseñan más que una simple coordinación de manos y vista
Vivir en la pantalla. Desordenamientos en una sociedad-audiencia que aprende
El papel del tutor en el aprendizaje virtual

Artículos en Noticias Educativas:
UNC: Investigación sobre los juegos en red
Videojuegos nuevo objeto de estudio académico
Videojuegos: aprendizaje e integración
"Expertos coinciden que los juegos educativos desarrollan la capacidad creativa y sensorial del niño"
"Videojuegos, ¿adicción o afición?"

En la Web:
Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa, Manuel Castells
Artículos sobre internet y el mundo digital en la página de Juan Antonio Millán
Entrevista a Dominique Wolton. Revista Ñ Clarín 9/7/05

Espiando el mundo de los “nativos”
Algunas muestras de productos web hechos por jóvenes:

Foro de ilustradores de la Argentina
Página de Belén Gache
El hombre que comía diccionarios
Weblog que publica los adelantos técnicos que salen al mercado
Mediaramas
Terraza


Referencias

Beck, John C. and Mitchell Wade, Got Game: How the Gamer Generation is Reshaping Business Forever, Harvard Business School Press, 2005.
Cassell, Justine and Henry Jenkins, eds., From Barbie to Mortal Kombat: Gender and Computer Games, MIT Press, 1998.
Darley, Andrew, Visual Design Culture: Surface Play and Spectacle in New Media Genres, Routledge, 2000.
Gee, James Paul, What Videogames HaveTo Teach Us About Learning and Literacy, Palgrave McMillan 2004.
Healy, Jane M., Failure to Connect: How Computers Affect Our Children's Minds and What We Can Do About It, Simon & Schuster, 1998.
Pesce, Mark, The Playful World: How Technology is Transforming Our Imagination, Ballentine, 2000.
Prensky, Marc, Digital Game-Based Learning, McGraw-Hill, 2001.
Prensky, Marc, “Theoretical underpinnings of games2train's approach”, en

Wolf, Mark and Perron, Bernard, eds., The Video Game Theory Reader, Routledge, 2003.
www.SocialImpactGames.com

Ver la segunda parte de esta nota, que refiere al periodismo participativo y el consumo/producción futuros de información


31 Comentarios

  1. lid<zjshd. Agosto 16, 2005 23:07

    nada que ver la neta no se encuentra ni madres

  2. maria. Septiembre 13, 2005 17:07

    buba yo me yamo buba

  3. Emiliano Díaz. Octubre 16, 2005 04:41

    Tengo actualmente 19 años, estudio tecnología multimedia en la universidad maimónides.
    Leí este artículo y me resulto muy interesante el dilema que se genera. Creo que el problema no se encuentra en que hay que reciclar los viejos contenidos educativos hacia nuevos formatos multimedia, o sea el hecho de que me enseñen geografía desde un mapamundi viejo y sucio colgado en un pizarrón y de que me enseñen geografía utilizando google earth, creo que no cambia mucho las cosas y eso que google earth es bien interactivo.

  4. sara. Diciembre 9, 2005 13:13

    oye de donde se sacs el juego ese que an sacado para inmigrates???
    esque quiero jugar por que lo vi por las noticias, si alquien lo sabe que me responda

  5. mariana. Diciembre 9, 2005 21:24

    prefiero leerme los libros de harry potter a leer ese articulo, es muyyyyyyyyyyy largo

  6. FRANCISCO. Marzo 8, 2006 19:25

    en relacion al documento ,considero que es sumamente importante reflexionar en la tarea del querhacer educativo y mas aun ante el embate que se esta dando conel fenomeno globalizante aunado a las grandes diferencias socioeconomicas exstentes en nuestro pais,por lo que la tarea de docente sse torna con exigencias mas apremiantes de hacerlos propios para el pleno desarrolo de las nuevas generaciones , con la autonomia que este implica.soy alumno de posgrado en intervencion educativa.

  7. Silvia Castro. Julio 5, 2006 00:16

    Alejandro Piscitelli o el pensamiento acelerado

    ¿Seguiremos poniendo el carro delante del caballo, es éste el síntoma del pensamiento acelerado? Cuando las TICs nos imprimen su velocidad, existen fenómenos curiosos, que percibimos en textos como el de Piscitelli “Inmigrantes Digitales vs Nativos Digitales”.

    En primer lugar, se posiciona al nativo digital en el limbo de la inocencia, lugar que podemos acordar que les cabe, pero que deja todas las culpas del lado de los inmigrantes. El inmigrante es defenestrado sin piedad ni objetividad en el texto de A.P.
    El contexto de origen del inmigrante de marras corre la misma suerte. Nuevos tiempos corren y nada puede hacer el sujeto pasado de edad para hallar su lugar en el presente, y nada puede hacer el pasado para vérselas con el futuro.

    Para el autor, hay que hacer tabla rasa con la historia del conocimiento y fundar una nueva epistemología. Es innegable que en la actualidad no se puede permanecer al margen de las TICs, pero otra cosa muy diferente es referirse a pensadores de la talla de Harold Bloom, Sartori o Popper, como obsoletos y necios carcamales. Al llamar toda una escuela filosófica “Frankfutianos de toda estofa”, lleva a cualquiera a pensar que el señor Piscitelli tiene en su casa todos los libros de Adorno, como suele jocosamente relatar sobre Mirta Legrand un chiste ya famoso.

    Un desafío más complejo, interesante y enriquecedor, a mi entender superador del maniqueísmo e impresionismo de Piscitelli, es pensar al inmigrante digital en su carácter de ser anfibio, y en las ventajas que esto supone.

    El inmigrante enriquece el contexto que lo alberga con sus rasgos culturales de origen, lo modifica y mejora.

    También es un ser perseguido. Suele tener la culpa de todo. La xenofobia de Piscitelli es evidente, políticamente incorrecta, y reduccionista. Vivimos en un país construido por inmigrantes. Allí donde han estado, han hecho un aporte fundamental a las sociedades que les dieron cabida. Lo han hecho al mismo tiempo que resistían la xenofobia y la persecución.

    ¿Es justo culpar a toda una generación y su legado a la educación pública tan liviana y descaradamente? En el texto de Piscitelli la brecha digital es abordada y caracterizada únicamente apelando a la variable de la edad, dejando de lado otras de mucho mayor impacto.

    La variable socioeconómica es desconocida de plano, o puesta en segundo término como un factor trivial, cuando en el tercer mundo es determinante. En nuestro país el consumo de las TICs está circunscripto a una pequeña minoría, y eso no es una consecuencia de la torpeza o lentitud con que los educadores (también pauperizados económica y culturalmente, y muchas veces con grandes imposibilidades para comprarse una computadora) incorporan las TICs.

    Muy por el contrario, como el de todos los inmigrantes del planeta tierra, su esfuerzo es titánico, y sus resultados superan los contextos hostiles en los que deben accionar. Con grandes dificultades, pero con logros parciales muy alentadores, los educadores se preocupan por lograr que los alumnos accedan al conocimiento con estrategias creativas y recursos mínimos.

    Porque de lo que se trata, en definitiva es del acceso al conocimiento. El impresionismo lleva a confundir información con conocimiento. El desenfreno de los cambios tecnológicos es tal, que genera desenfrenos también en la caracterización del contexto digital y sus actores, aquello que llamo “pensamiento acelerado”.

    Para no proceder del mismo modo que lo hace Piscitelli, reconozco, como un acierto de su texto, la necesidad de realizar modificaciones radicales para disminuir la brecha epistemológica entre nativos e inmigrantes digitales. Pero esa brecha sólo se acorta sobre la base del respeto por el educador como un ser en permanente formación, con sus tiempos y dificultades para la comprensión del fenómeno de las TICs.

    La educación pública tiene sectores de obsolescencia e inadecuación con la realidad, pero es necesario identificarlos con objetividad, en base a estudios de campo que partan de hipótesis menos impresionistas e idealizadoras que las que impregnan el abordaje de Piscitelli.


    Del lado de la inocencia

    Es llamativo y sintomático el gesto adolescente de Piscitelli, su idealización de la juventud y sus capacidades, y la escasa complejidad con que caracteriza a este grupo particular.

    Cito: “Cuando se reduce el cambio generacional y cultural a los adornos se está poniendo el carro delante del caballo”. ¿No será que, en realidad, su subjetividad sólo puede ver los adornos TICs, y desconoce el profundo vaciamiento de contenidos no sólo en el capital cultural de la juventud, sino de todas las capas sociales (incluída la de los educadores) por debajo de la línea de la pobreza?

    Aún reconociéndose él mismo un inmigrante digital, su posición pone en primer plano los intereses, capacidades, visión del mundo y preferencias del nativo digital, como un buen salvaje con poder de veto en la determinación a futuro de los lineamientos educativos.

    Para lograr un equilibrio a futuro es imprescindible no caer en el facilismo de mostrar la otra cara de una misma moneda. La tiranía del interés del alumno como criterio privilegiado en la selección y abordaje de los contenidos es otro de los tantos factores de déficit de la educación pública.

    Es necesario incorporar a la juventud en la toma de decisiones. Dejarlos opinar en disidencia y accionar contra el autoritarismo de sus “padres” en el ámbito educativo (resistir al acceso a la rectoría de dinosaurios del proceso, por ejemplo). Reclamar por una educación que los incluya para acceder al conocimiento, y no para prepararlos en las TICs que los ubicarán en una multinacional como obreros calificados para su auto explotación, detrás de una caja en un supermercado o de una globalizada casa de comidas.

    Sólo el obsoleto y degradado desarrollo del juicio crítico nos hará libres, cualquiera sea nuestra ubicación en el mundo digital. Para ello, es necesario enfrentar al “padre”, y en ese proceso, llegar a la mayoría de edad.

    En esta brecha generacional, somos todos inocentes, pero a unos les cabe el rol de “hijos” y a otros, el de “padres”. Sólo con un acuerdo de partes, y ocupando cada grupo etario su papel, se logrará el equilibrio.

    Parafraseando a Alan Pauls, en este film sobre educadores y educados, padres e hijos, cuando ya no hay padres, cuando no hay otro padre que el que alguna vez fue hijo, Piscitelli se parece cada vez más a esos tíos “locos” que se niegan a crecer, usan colita, cultivan el namedropping a la moda y se compran zapatos extravagantes para que sus sobrinos de veinte los dejen entrar a sus piezas.

    Los libros aún insisten en no morder. Es de los libros y sus lectores que surgieron las TICs. Los maestros no tienen los libros de Adorno, y no tienen ni idea de qué es la escuela de Frankfurt, pero tienen otros libros, y los usan. Con los libros, su torpeza, su temor, y algunas computadoras obsoletas, están haciendo lo que ningún licenciado en educación está dispuesto a hacer: dar clase.

    A los inmigrantes siempre les tocan esa clase trabajos, es sabido, respetemos a aquellos a los cuales les tocó el trabajo sucio, por opción o por destino. No sólo los niños aprenden del error. Los docentes también se equivocan, y construyen nuevos saberes a partir y a pesar de sus miedos y torpezas.

    Incluso de los traspiés de la subjetividad de los licenciados, de su inocencia, aprendemos los docentes. Los temas que instala Piscitelli son por demás valiosos para el debate sobre las TICs y la educación pública. Y es verdad que la utopía de McLuhan se ha transformado en la cotidianeidad de niños y adultos. Con los errores comunes, y los aciertos comunes, el medio es el mensaje. Conozcamos entre todos su forma y contenido, que es verdad que son una misma cosa. Conozcámoslo en la investigación acción, en el aula, con los docentes.

    Nativos con Inmigrantes.

    Sin Versus.


    Silvia Castro

    Maestra Primaria y Bibliotecaria Escolar en la Ciudad de Buenos Aires.
    Coordinadora, desde 2003, junto con Lucía Fabiano (58 años, Inmigrante Digital)
    del periódico escolar online “Página/18” de la Escuela Nº 18 – DE 4

    DNI 20.450.515
    Rionegrina.
    37 años.

    Inmigrante del Interior a la Capital.
    Inmigrante Digital.


  8. Silvia Castro . Julio 5, 2006 00:17

    Alejandro Piscitelli o el pensamiento acelerado

    ¿Seguiremos poniendo el carro delante del caballo, es éste el síntoma del pensamiento acelerado? Cuando las TICs nos imprimen su velocidad, existen fenómenos curiosos, que percibimos en textos como el de Piscitelli “Inmigrantes Digitales vs Nativos Digitales”.

    En primer lugar, se posiciona al nativo digital en el limbo de la inocencia, lugar que podemos acordar que les cabe, pero que deja todas las culpas del lado de los inmigrantes. El inmigrante es defenestrado sin piedad ni objetividad en el texto de A.P.
    El contexto de origen del inmigrante de marras corre la misma suerte. Nuevos tiempos corren y nada puede hacer el sujeto pasado de edad para hallar su lugar en el presente, y nada puede hacer el pasado para vérselas con el futuro.

    Para el autor, hay que hacer tabla rasa con la historia del conocimiento y fundar una nueva epistemología. Es innegable que en la actualidad no se puede permanecer al margen de las TICs, pero otra cosa muy diferente es referirse a pensadores de la talla de Harold Bloom, Sartori o Popper, como obsoletos y necios carcamales. Al llamar toda una escuela filosófica “Frankfutianos de toda estofa”, lleva a cualquiera a pensar que el señor Piscitelli tiene en su casa todos los libros de Adorno, como suele jocosamente relatar sobre Mirta Legrand un chiste ya famoso.

    Un desafío más complejo, interesante y enriquecedor, a mi entender superador del maniqueísmo e impresionismo de Piscitelli, es pensar al inmigrante digital en su carácter de ser anfibio, y en las ventajas que esto supone.

    El inmigrante enriquece el contexto que lo alberga con sus rasgos culturales de origen, lo modifica y mejora.

    También es un ser perseguido. Suele tener la culpa de todo. La xenofobia de Piscitelli es evidente, políticamente incorrecta, y reduccionista. Vivimos en un país construido por inmigrantes. Allí donde han estado, han hecho un aporte fundamental a las sociedades que les dieron cabida. Lo han hecho al mismo tiempo que resistían la xenofobia y la persecución.

    ¿Es justo culpar a toda una generación y su legado a la educación pública tan liviana y descaradamente? En el texto de Piscitelli la brecha digital es abordada y caracterizada únicamente apelando a la variable de la edad, dejando de lado otras de mucho mayor impacto.

    La variable socioeconómica es desconocida de plano, o puesta en segundo término como un factor trivial, cuando en el tercer mundo es determinante. En nuestro país el consumo de las TICs está circunscripto a una pequeña minoría, y eso no es una consecuencia de la torpeza o lentitud con que los educadores (también pauperizados económica y culturalmente, y muchas veces con grandes imposibilidades para comprarse una computadora) incorporan las TICs.

    Muy por el contrario, como el de todos los inmigrantes del planeta tierra, su esfuerzo es titánico, y sus resultados superan los contextos hostiles en los que deben accionar. Con grandes dificultades, pero con logros parciales muy alentadores, los educadores se preocupan por lograr que los alumnos accedan al conocimiento con estrategias creativas y recursos mínimos.

    Porque de lo que se trata, en definitiva es del acceso al conocimiento. El impresionismo lleva a confundir información con conocimiento. El desenfreno de los cambios tecnológicos es tal, que genera desenfrenos también en la caracterización del contexto digital y sus actores, aquello que llamo “pensamiento acelerado”.

    Para no proceder del mismo modo que lo hace Piscitelli, reconozco, como un acierto de su texto, la necesidad de realizar modificaciones radicales para disminuir la brecha epistemológica entre nativos e inmigrantes digitales. Pero esa brecha sólo se acorta sobre la base del respeto por el educador como un ser en permanente formación, con sus tiempos y dificultades para la comprensión del fenómeno de las TICs.

    La educación pública tiene sectores de obsolescencia e inadecuación con la realidad, pero es necesario identificarlos con objetividad, en base a estudios de campo que partan de hipótesis menos impresionistas e idealizadoras que las que impregnan el abordaje de Piscitelli.


    Del lado de la inocencia

    Es llamativo y sintomático el gesto adolescente de Piscitelli, su idealización de la juventud y sus capacidades, y la escasa complejidad con que caracteriza a este grupo particular.

    Cito: “Cuando se reduce el cambio generacional y cultural a los adornos se está poniendo el carro delante del caballo”. ¿No será que, en realidad, su subjetividad sólo puede ver los adornos TICs, y desconoce el profundo vaciamiento de contenidos no sólo en el capital cultural de la juventud, sino de todas las capas sociales (incluída la de los educadores) por debajo de la línea de la pobreza?

    Aún reconociéndose él mismo un inmigrante digital, su posición pone en primer plano los intereses, capacidades, visión del mundo y preferencias del nativo digital, como un buen salvaje con poder de veto en la determinación a futuro de los lineamientos educativos.

    Para lograr un equilibrio a futuro es imprescindible no caer en el facilismo de mostrar la otra cara de una misma moneda. La tiranía del interés del alumno como criterio privilegiado en la selección y abordaje de los contenidos es otro de los tantos factores de déficit de la educación pública.

    Es necesario incorporar a la juventud en la toma de decisiones. Dejarlos opinar en disidencia y accionar contra el autoritarismo de sus “padres” en el ámbito educativo (resistir al acceso a la rectoría de dinosaurios del proceso, por ejemplo). Reclamar por una educación que los incluya para acceder al conocimiento, y no para prepararlos en las TICs que los ubicarán en una multinacional como obreros calificados para su auto explotación, detrás de una caja en un supermercado o de una globalizada casa de comidas.

    Sólo el obsoleto y degradado desarrollo del juicio crítico nos hará libres, cualquiera sea nuestra ubicación en el mundo digital. Para ello, es necesario enfrentar al “padre”, y en ese proceso, llegar a la mayoría de edad.

    En esta brecha generacional, somos todos inocentes, pero a unos les cabe el rol de “hijos” y a otros, el de “padres”. Sólo con un acuerdo de partes, y ocupando cada grupo etario su papel, se logrará el equilibrio.

    Parafraseando a Alan Pauls, en este film sobre educadores y educados, padres e hijos, cuando ya no hay padres, cuando no hay otro padre que el que alguna vez fue hijo, Piscitelli se parece cada vez más a esos tíos “locos” que se niegan a crecer, usan colita, cultivan el namedropping a la moda y se compran zapatos extravagantes para que sus sobrinos de veinte los dejen entrar a sus piezas.

    Los libros aún insisten en no morder. Es de los libros y sus lectores que surgieron las TICs. Los maestros no tienen los libros de Adorno, y no tienen ni idea de qué es la escuela de Frankfurt, pero tienen otros libros, y los usan. Con los libros, su torpeza, su temor, y algunas computadoras obsoletas, están haciendo lo que ningún licenciado en educación está dispuesto a hacer: dar clase.

    A los inmigrantes siempre les tocan esa clase trabajos, es sabido, respetemos a aquellos a los cuales les tocó el trabajo sucio, por opción o por destino. No sólo los niños aprenden del error. Los docentes también se equivocan, y construyen nuevos saberes a partir y a pesar de sus miedos y torpezas.

    Incluso de los traspiés de la subjetividad de los licenciados, de su inocencia, aprendemos los docentes. Los temas que instala Piscitelli son por demás valiosos para el debate sobre las TICs y la educación pública. Y es verdad que la utopía de McLuhan se ha transformado en la cotidianeidad de niños y adultos. Con los errores comunes, y los aciertos comunes, el medio es el mensaje. Conozcamos entre todos su forma y contenido, que es verdad que son una misma cosa. Conozcámoslo en la investigación acción, en el aula, con los docentes.

    Nativos con Inmigrantes.

    Sin Versus.


    Silvia Castro

    Maestra Primaria y Bibliotecaria Escolar en la Ciudad de Buenos Aires.
    Coordinadora, desde 2003, junto con Lucía Fabiano (58 años, Inmigrante Digital)
    del periódico escolar online “Página/18” de la Escuela Nº 18 – DE 4

    DNI 20.450.515
    Rionegrina.
    37 años.

    Inmigrante del Interior a la Capital.
    Inmigrante Digital.


  9. Silvia Castro. Julio 5, 2006 00:34

    Dos cositas más:

    Noto en los nativos digitales que me preceden en los comentarios un alto grado de manejo del lenguaje y el conocimiento, y también, por mi parte, una gran torpeza en la dificilícima tarea de subir un comentario a un weblog, que me hizo equivocarme y subirlo dos veces en lugar de una

    Saludos cordiales

    Silvia Castro

  10. María Adela González. Julio 25, 2006 08:52

    Encuentro sumamente interesante el artículo de Alejandro Piscitelli.
    considero que existe un quiebre generacional entre los nativos digitales y los llamados inmigrantes digitales.
    Y me parece que todo el sistema educativo en general tiene una gran cuota de resposnabilidad por ir siempre un poco más atrás de los cambios tecnológicos.
    También los gobiernos por no tener la visión ni proyectos a largo plazo en relación a la educación, por querer ahorrar recursos.

  11. Pedro L. Ferrari. Octubre 1, 2006 16:06

    Totalmente de acuerdo con este matiz entre "inmigrantes y nativos". Una anecdota: compramos un nuevo televisor y abrimos la caja junto a mis niñas de 5 y 8 años, una vez desembalado y conectado me dispongo a leer el manual para conocer su funcionamiento antes que siquiera empiece a leerlo mis nenas ya lo estaban manejando con el control remoto con total normalidad.
    Otra: compramos un cd de juego y al instalarlo en la compu tuve algunos inconvenientes que atribuí al cd; por tanto les digo a las nenas: bueno el lunes vamos a cambiarlo... a la hora vuelvo y las veo jugando ¿cómo lo hicieron?... le pregunto a la más grande quien intenta explicarmelo aunque no puede hacerlo con precisión, con orden... sin duda tienen un manejo intuitivo

  12. felipe alvarez. Octubre 26, 2006 02:52

    Buenas noches me gustaría que alguien me pueda orientar en que sitio o que me pueda ayudar
    a encontrar los siguientes juegos que son para un trabajo de ludología:
    10 juegos libres
    10 educativos
    10 sensomotrices
    10 de esquema corporal
    10 de estructuración de espacio
    10 ritmicos
    10 que promueban la tensión
    10 que promuevan la memoria
    muchas gracias.

  13. Graciela Juarez. Noviembre 10, 2006 12:34

    Hola! mis bisabuelos vinieron de irlanda. Ellos son Miguel Tormey y Maria Feegan,(creo que asi se escribe) me gustaria tener informacion sobre su arbol genealogico.
    Muchas gracias

  14. Adriana Sueyro . Enero 13, 2007 11:29

    Me resultó muy interesante el artículo ya que escuchaba hablar de antivos digitales sin entender de que se trataba.
    Pero también agradezco y comparto el comentario de Silvia Castro. Es cierto que hemos quedado divididos como en dos bandos pero ambos muy valiosos y complementarios.
    Buenísimo el debate abierto.

  15. agus. Mayo 29, 2008 23:53

    hu buenisimo el articulo aunque no lo entendi algunas partes porque como que eran muy flasheras.
    pero sinceramente un espectaculo el articulo, y muy interesante

  16. sheila. Octubre 25, 2008 15:52

    el articulo fue muy interresante y estoy realmente agradesida por que garacias a el encontre toda la informacion que estaba buscando para un trabajo de la facultad
    grasiass

  17. jose. Marzo 16, 2009 13:00

    las generaciones estan pasando a ser reflexivos, teoricos a mayoritariamente activos y pragmaticos, estos son los cuatro estilos de aprendizaje que poseen las personas, eso si, unas mas desarrolladas que las otras, les recomiendo que indaguen en que es cada aprendizaje para poder entender mejor a lo que me refiero.

  18. yami. Marzo 19, 2009 21:07

    cualquiera los otros comentarioss jajajaj

  19. pame. Mayo 20, 2009 18:39

    me parece que el articulo encontrado es demaciado largo..!!! hagan algo mas corto la reconchisima madre...!!!!

  20. rafher. Junio 16, 2009 12:44

    Me parece muy bien todo esto, pero ¿donde quedamos los que llevamos más de 20 años desarrollando Internet? ¿Somo los padres de los nativos digitales?¿Los abuelos?
    Por que, inmigrantes no creo que seamos cuando gran parte de la programación sobre la que juegan los nativos la ha construido una generación que aún está trabajando en el tema y no deja de crear dia a dia.
    Salu2

  21. Flor de Luz. Agosto 6, 2009 18:13

    La verdad... existimos personas que aunque "en el siglo pasado" nos enamoramos de un mundo nuevo y si bien no nacimos con él lo creamos y recreamos. Nos manejamos tanto ó más que muchos de los nativos sin embargo en cierta forma es cierto: no somos de aquí, no somos nativos.
    Por muchos años pense que debía haber nacido antes... las transformaciones sociales de los 60 y 70's me maravillaban. Ahora pienso que debí haber nacido después... Ironico?

    Nota: Me encanto el artículo.

  22. Alfonso M.H.. Agosto 31, 2009 16:37

    Estimado Sr. Alejandro, me extraña que con su trayectoria, haya olvidado mencionar a Mark Prensky como la persona que acuñó estos términos en el 2001 (cuatro años antes que usted), con un artículo que lleva el mismo nombre y que además está registrado con derechos de autor. Y que si bien lo que usted presenta es una versión "extendida" del original de Prensky, aporta los mismos datos, estadísticas, y ejemplos, que usted ocupó, y que no cita. La única vez que cita al Sr. Prensky es por un videojuego. Señor, por favor, honor a quien honor merece.

  23. Javier B.P. Diciembre 10, 2009 00:49

    Encontré este articulo interesante, pero me preocupa la en que esta redactado, el autor muestra una pobre ética al no hacer de citaciones puntuales de los autores en los que se apoyo para realizar el articulo. ejemplo: en varias ocasiones hace suyas las palabras de Marc Prensky. Al hacer la revisión de sus referencias bibliográficas astuta mente omite el articulo en el cual esta basado su "trabajo"
    aquí la versión original: http://www.marcprensky.com/writing/Prensky%20-%20Digital%20Natives,%20Digital%20Immigrants%20-%20Part1.pdf

  24. gabriel. Abril 6, 2010 14:59

    Necesito una defiicion concreta de nativos digitales y inmigrantes digitales:D no entendi

  25. cecilia. Julio 14, 2010 17:18

    `graciela juarez -Yo tambien soy bisnieta de miguel tormey. mi mama me ha hablado bastante pero claro poco alcanza. comunicate conmigo cecilia

  26. bruno. Agosto 26, 2010 09:38

    esto me parece super bien! yo me concidero un inmigrante digital osea conosco gente super linda! si alguien quiere platicar conmigo estoy abierto a todo ;)

  27. Hugo Tapia Silva. Octubre 28, 2010 07:19

    Comparto la Opinión de Alfonso M.H. y Javier B.P. en cuanto a la falte de ética al no nombrar a Prensky como autor de los conceptos. Más aún, me parece una práctica repetida, pues leyendo hace algunos días un número de la revista Telos encontré un artículo del señor Piscitelli llamado "Los bárbaros de Google. Educando con sentido a la generación Einstein" y noto que utiliza el concepto de Boscha "Generación Einstein" (Generación Einstein: Más Listos, Más Rápidos, Más Sociables", Ed. Gestión 2000, Barcelona, 2008), pero que no lo explica y ni siquiera cita a su autor (salvo en una nota, pero junto a otros autores). Desconozco los motivos de lo último señalado, y ruego disculpar si el Sr. Piscitelli reconoce la autoría de ese concepto al Sr. Boschma en otro escrito, pero por lo visto en ese artículo y en el que acá se presenta, creo que es una práctica, al menos desde un punto de vista académico, no muy positiva.

  28. Adriana. Febrero 6, 2011 18:05

    Creo que el señor Piscitelli es un Peter Pan intelectualoide que juega con las ideas ajenas apropiándoselas en un menjunje que ni él mismo se entiende.

  29. maugro gomez diaz. Marzo 18, 2011 23:56

    entendí lo nativo digital más no inmigrante digital. alguien me explicaria.

  30. sonia. Septiembre 20, 2011 22:34

    me encantó el artículo, me pareció largo, pero muy interesante.

  31. cecilia. Octubre 26, 2011 20:38

    HOLA!!! necesito la cita de ...Heinz von Foerster....
    Saludos!!